Calidad y seguridad en prestación de servicios de salud

Calidad y seguridad en prestación de servicios de salud

Que tan lejos esta la Calidad y Seguridad en la prestación de los servicios de salud

Pensar en una consulta medica, en un procedimiento quirúrgico o en la aplicación de un medicamento, nos genera algo de estrés, pero sí de una cosa estamos seguros, es que la expectativa que tenemos, al enfrentarnos a alguna de las anteriores situaciones, es la de mejorar o por lo menos controlar, una condición de salud o de enfermedad, según sea el caso; y lo mínimo que esperamos de la atención, es que cumpla con condiciones optimas de calidad….pero será seguro para nuestros pacientes ?.

Con esta pregunta, se induce cierta diferencia entre los conceptos de calidad y seguridad, pero es innegable que al igual que otros atributos, la seguridad, debe estar implícita dentro del concepto de calidad de la atención, y no podría entenderse una sin la otra. El hablar de calidad en la atención, hace referencia al abordaje integral de una serie de características en el servicio de salud, que deben interrelacionarse entre si, y por tanto gestionarse, para satisfacer y exceder las necesidades de un paciente y las de su familia. La seguridad entonces se convierte, en un pilar fundamental para el logro de este concepto, entendiéndose la seguridad, como el conjunto de actividades que conscientemente premeditamos los actores de la prestación de servicios de salud, con el fin de controlar y/o mitigar, los riesgos que plantea cualquier intervención sobre nuestros pacientes , con el propósito de evitar que esta, se convierta en un evento indeseable.

Entendemos entonces, que la calidad en la prestación de los servicios y la seguridad de la atención, deberían ser parte del ADN de los actores de salud, incluso desde que hacemos el juramento hipocrático que plantea en uno de sus apartes: “no llevaré otro objetivo que el bien de los enfermos; me libraré de cometer voluntariamente faltas injuriosas”; nos comprometemos a trabajar bajo altos estándares de seguridad y de calidad, y de hecho, no conozco a nadie de los que trabajamos en este sector, que no tenga claro este objetivo, pero siendo tan obvio lo anterior y dada la estrecha relación entre Calidad y seguridad, por que ha sido tan difícil que el personal de salud, sea consciente que el tema de calidad y seguridad en la atención, no es una cuestión de moda, ni que se trata de un aspecto administrativo de la prestación del servicio, ni de llevar indicadores, ni mucho menos de tener claro un protocolo para el análisis de eventos adversos?

De hecho las estadísticas, no favorecen para nada la premisa en la que los todos los que intervenimos en la prestación de los servicios, somos consientes que la seguridad al paciente es un objetivo dentro del servicio que prestamos.

Según la Organización Mundial de la Salud, 1 de cada 10 pacientes, sufre un evento adverso durante su atención, y ratificando lo anterior, uno de los mayores estudios que se ha realizado, como es el estudio IBEAS, el cual se desarrollo en América Latina, contando para ello con la colaboración de 58 hospitales de: Colombia, México, Costa Rica, Perú y Argentina determino que la prevalencia de eventos adversos en la atención fue del 10.5%.

A pesar de todos los esfuerzos globales, esta cifra no ha tenido grandes variaciones en el tiempo, lo que sugiere, que si los procesos institucionales se han gestionado correctamente, y se han desarrollado barreras y controles que impidan que los riesgos se conviertan en eventos, lo que tendríamos que motivar de alguna forma, es el fortalecimiento de la cultura en seguridad en el personal de salud, para que se concientice que la seguridad no es algo adicional al trabajo de la atención, si no que es una forma de pensamiento que acompaña la actuación asistencial.

El cambio mental y cultural de los actores de los sistemas de salud, es algo paulatino y será el resultado, de una serie de acciones que deberían iniciar desde su formación. Las instituciones educativas del sector, nos forman para hacer bien nuestro trabajo, pero nos inculcan el pensamiento de cómo hacerlo mejor?. Considero que la seguridad y las herramientas de mejoramiento, deberían ser parte de una cátedra formal en las instituciones educativas, para que nos enseñen no solo a pensar en el abordaje nuestros pacientes, si no en la identificación de los riesgos que conlleva la atención de cada uno de ellos, de tal manera que podamos prevenirlos durante el mismo acto de la atención, como un abordaje verdaderamente integral a nuestro paciente.

A mi juicio, un segundo elemento, ya que los programas de seguridad no son efectivos por que se establezcan por decreto, es el entrenamiento continuado de los profesionales de la salud, ya sean médicos o paramédicos, a través de la simulación y estudio de casos que se nos presentan en la practica diaria. Esto permitiría identificar errores involuntarios que se cometen, pero que se han convertido inconscientemente en verdaderos “virus de comportamiento”, que nos hacen actuar de una u otra forma en la atención de nuestros pacientes cometiendo pequeñas faltas, como la omisión de acciones dentro del proceso de atención o excesos de confianza, que sumados se transforman en verdaderos eventos adversos.

La simulación a la que hago referencia, no se enfoca solamente en adquirir destrezas para el manejo de los procedimientos médicos, si no en algo mas profundo; intervenir los factores humanos que se presentan en cada situación y que conllevan, la posibilidad de error, por ejemplo: falta de comunicación efectiva y asertiva , abordajes multidisciplinarios deficientes frente a un paciente, o por que no, errores en nuestros propios conceptos científicos básicos. Los adultos no cambiamos hábitos, hasta que no somos consientes, de nuestros propios errores y los corregimos como un acto reflexivo y personal, como el que identificaríamos en un evento de simulación. Solo así realmente implementaríamos verdaderos cambios y ajustes en nuestro actuar asistencial, por convicción y entendimiento y no expondríamos aunque sabemos que de manera involuntaria, a nuestros pacientes .

Y un tercer elemento cuya importancia generaría una sinergia especial, siendo la esencia del mejoramiento en calidad, es el fortalecimiento de la gestión clínica a través de la retroalimentación de los grupos de trabajo en salud. Dicha retroalimentación orientada a identificar los aciertos y desaciertos de los diferentes abordajes de los pacientes, y permitiendo diseñar e incentivar el verdadero trabajo en equipo, lo que generaría un aprendizaje permanente.

Para el logro de lo anterior, la medición de los resultados clínicos y su análisis, al interior del equipo multidisciplinario responsable de la atención, resulta fundamental. Solo si estudiamos dichas mediciones, validando tanto los métodos como los resultados, podemos ajustar los procesos asistenciales desde la fuente primaria constituida entre el personal de salud y su paciente.

Solo cuando seamos mas consientes que la ciencia, también se alimenta de un proceso de mejoramiento como es evidente en el método científico, que somos seres humanos trabajando en pro de otros seres humanos (humanización del servicio), que incorporemos en nuestra practica, todas estas metodologías de calidad y seguridad al paciente y cuando hagamos nuestras actividades mas conscientemente y no por automatismo a pesar de la rutina, creo que entenderemos que calidad, seguridad, humanización, gestión de riesgo, aprendizaje y liderazgo asistencial, son elementos integrales interdependientes en el proceso de atención y que su interacción podrán dar como resultado por fin, el descenso de las cifras de eventos adversos que aparecen como una estadística estática en la prestación de un servicio de salud, y que la seguridad no es ajena a la calidad y el bienestar de nuestros pacientes y la de sus familias.

Erick W.E. BAUSANO G. Md.
Director General.
Bausano Healtcare Consulting Group SAS
Consultor Certificado Bureau Veritas International.
Investigador programas o asuntos de seguridad al paciente.
Procesos de calidad en los servicios de salud.