¿En qué consiste? Con el paciente bajo anestesia el cirujano ortopedista, sustituye la articulación dañada por unos materiales artificiales. En la rodilla, los extremos óseos del fémur y la tibia se sustituyen por unos componentes protésicos que se articulan entre sí y con la rótula, que en la mayoría de ocasiones también es sustituida. Los materiales utilizados en las prótesis totales están diseñados para permitir una movilidad similar a la de la articulación normal. Para la fijación de los componentes al hueso, suele utilizarse cemento, aunque también existen prótesis no cementadas, a las cuales se anclan directamente al hueso. Beneficios del procedimiento

  • La fuerza muscular suele recuperarse cuando el dolor desaparece.
  • Recuperación de la movilidad.
  • La sustitución de esta articulación ha transformado la vida de muchos pacientes, dándoles la oportunidad de ser nuevamente activos con menos dolor.
  • No existe un límite de edad para la cirugía, pero según las condiciones de cada persona, el médico y paciente deciden en conjunto la realización de la cirugía.

Volver a Servicios